Necesidad y Deseo: ¿Cuál te Mueve a la Acción Sustentable?

Necesidad y Deseo: ¿Cuál te Mueve a la Acción Sustentable?

noviembre 2, 2019 0 Por Monik Zapata

Cuando estás en tu tienda favorita, esperando para pagar aquello que tienes en tus manos y sientes un alivio, un fresquito, un yo no sé, no sé donde… porque has dado respuesta a esa necesidad y deseo que tenías.

Te has preguntado si quiera por una milésima de segundo, si sigues tu necesidad o tu deseo en este momento de acción? De compra.

Noooo?, pues no eres la únic@, yo tampoco lo hacía.  Y sabes por qué?

Acompáñame y lo sabrás.

Empiezo por contarte que la necesidad y el deseo son distintos, como tal su dinámica es diferente, es más, nos ponen en estados diversos cuando de consumir se trata.

¿Qué Saber? sobre la Necesidad y Deseo

Empecemos por la Necesidad…

En su definición estricta y para no inventarnos nada que no sea, dice la RAE: «Es aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir.  Carencia de las cosas que son menester para la conservación de la vida«

Y desde allí, Abraham Maslow dio lugar a mediados del siglo pasado, a la teoría a partir de la cual se vio al ser humano de una manera distinta. El estableció una jerarquía de necesidades.

Hay una base de la pirámide formada por las necesidades básicas: dormir, tomar agua, cubrirnos del frío. Una vez satisfechas estas necesidades podemos pasar a otras necesidades: seguridad de pertenencia a otros grupos, de reconocimiento, de autorrealización.

Sería ésta entonces, la base que impulsa a buscar, comprar aquello que permita tu sobrevivencia o tu bienestar.

Hasta aquí todo parece que funciona muy bien, cuando compramos nos decimos que estamos satisfaciendo necesidades. Pero para satisfacer las necesidades básicas sólo tendríamos que comprar comida, agua, ropa, techo.

Ohhh!  gran sorpresa… resulta que la mayoría de las veces, compramos por un motivo diferente.

Y ahí, es donde se complejiza el asunto. Porque como lo definió el señor Karl Marx, somos “criaturas necesitadas” necesitamos cosas, algunas para sobrevivir y otras para lograr bienestar, y allí nos enredamos, perdemos el rumbo y caemos en las redes siempre atentas del consumismo.

Ello conlleva a que la satisfacción desde la necesidad, debe pasar por el raciocinio, por pone a prueba tu “fuerza de voluntad”, para decidir cómo lograr tu objetivo.

Y se debe a que hay algo más… el deseo.

¿Cómo Funciona el Deseo?

El deseo tiene la función de ser motivacional pero no de satisfacer necesidades. Y se define así:  «Aspirar con vehemencia al conocimiento, posesión o disfrute de algo».

Desde la fisiología la necesidad es de comer, el deseo es la respuesta a con qué quieres satisfacer esa necesidad.

Los deseos tienen profunda relación con hábitos y con tu historia personal. Por ejemplo, Si en casa aprendiste a comer ciertos alimentos, a premiarte con otros, la tendencia será desear eso mismo, lo conocido.

O  sea, que el deseo emerge a partir de nuestra socialización, donde el grupo al que pertenecemos, la tendencia, las aspiraciones, la mercadotecnia, lo influencia poderosamente.

3 Pasos Para Comprender el Deseo

Su base es un sistema de búsqueda y obtención de recompensa.

Si te has dado cuenta, generalmente buscas aquello que te hace sentir bien y hay indiferencia ante lo que no trae beneficio.

Vamos con el Primer Paso Para Diferenciar Necesidad y Deseo:

1. El Aprendizaje

La “primera vez” que pruebas o experimentas algo placentero – como ese pastel, el helado de chocolate… – disparas dopamina con tal intensidad que no se tendrá que repetir la experiencia para liberarla de nuevo.

Es la dopamina el neurotransmisor estrella, que utilizan las áreas cerebrales responsables de despertar y sostener el deseo.

A mayor dopamina, más motivación para ir por lo deseado, sin ella o con baja presencia de esta amiga, no se buscará la experiencia.

2. La Anticipación

Aquí no necesitas que sea real o esté presente el elemento activador que te causó el placer. El recuerdo es suficiente porque ya aprendiste.

Basta oler o ver el chocolate para crear la cascada de neurotransmisores que irán despertando conexiones entre las neuronas y así has aprendido a anticipar,  bienvenido el ciclo del placer positivo, ese experimentado, donde tú, cada individuo le pondrá un límite, hace uso de su fuerza de voluntad.

3. La Satisfacción

Sucede una vez “saciados”, donde aquello deseable ya no es apetecible y puedes ignorarlo o más aún, aborrecer..

Entonces, alguien en el cerebro, se encargó de dar aviso con una señal de “saciedad” la que debe llegar a tiempo al “músculo” para que la acción se detenga.

Pero a veces, puede no llegar a tiempo el mensaje, por fallas del mensajero (mecanismo), es cuando pasas el límite o ingieres más de la cuenta.

Obtenida la recompensa y consumada la experiencia placentera, el sistema se estabiliza y adivina qué?  queda listo para hacerlo de nuevo cuando llegue el estímulo.

Si observamos con detenimiento, el deseo no solo está muy determinado por nuestros hábitos, sino que son como hermanitos, una “genética” similar.

Entonces la clave desde mi punto de vista, es la consciencia que acompañe la elección y decisión. Es tu punto de apoyo para no sucumbir ante el consumo desenfrenado.

Como funciona el deseo

 

 

Has Pensado en Algún Momento: ¿Cómo Juega el Marketing con tus Necesidades?

Nuestra ubicación? El centro de sus estrategias, somos objeto consumidor.

Hay una realidad  contra la que no puedes batallar, estás en una economía de mercado y una sociedad del consumo, donde la satisfacción de muchas necesidades se logran a través del consumo de productos y servicios.

Ya Abraham Maslow, lo deja claro en su pirámide de necesidades, una jerarquización de nuestras necesidades, que muy astutamente los magos del marketing nos muestran y hasta nos convencen, sino vamos con los sentidos bien puestos, de que la necesidad básica de comer la podemos satisfacer con un fast food, que encontramos sensación de seguridad al adquirir un seguro de vida (necesidad de seguridad), que la amistad se disfruta compartiendo con una marca de cerveza o una tarjeta nos hace parte de un grupo selecto con exclusividades (necesidad de pertenencia), una marca de automóvil nos eleva el autoestima (necesidad de estima) y una universidad nos vende el éxito en la vida (necesidad de autorrealización). O mejor que eso, una soda nos da la felicidad, de locura!!!, impensable unos siglos antes.

Más claridad? No puede haber, entienden la importancia que tiene el consumo de productos y servicios para la satisfacción de necesidades y la “felicidad” que la mayoría de nosotros deposita en los mismos.

Ahora bien, dichas necesidades no tienen una forma única de ser satisfechas. El abanico de posibilidades de sobrevivir, sentirnos seguros, queridos, etc, es muy amplio.

Aquí es donde entra la magia del marketing y la publicidad, que saben cómo hablar a tu inconsciente para ir tras sus soluciones mágicas.

Asi, La mayoría de productos y marcas nos han complicado la búsqueda de la felicidad condicionándola al consumo, creando deseos nuevos.

Steve Jobs dijo en algún momento “ no puedo ir preguntándole a los consumidores lo que desean, porque durante el tiempo que esté desarrollándolo ellos van a desear algo nuevo. La mayoría de las veces la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas”.

Así que… Cuál es tu papel? Te Mueves por Necesidad y Deseo

¡Usa tu súper poder!

Para empezar tu cambio, qué tal si haces de estas 3 preguntas claves, tus compañeras de compras.

¿Cómo Afecta Esto al Planeta? 

Una manera de acercarnos a dimensionar el impacto de tu objeto de compra sobre el planeta, cuestiona factores como estos:

✔︎  Procedencia: ¿Es un producto local o ha tenido que viajar para llegar hasta mí? ¿cuántos kilómetros tiene su recorrido? ¿Puedo cambiarlo por un producto similar de origen más cercano?

✔︎  Materiales: ¿sus materiales son renovables, puedo luego reutilizar o reciclar correctamente? ¿Lleva algún componente tóxico?¿Tiene envolturas?

✔︎ Vida útil: ¿Cuánto tiempo voy a utilizar este producto? ¿Lo usaré frecuentemente, realmente? ¿Puede ser transformado o asignado otro uso después?¿es fácilmente reparable?

¿Lo Necesito o Simplemente lo Quiero?

La satisfacción inmediata es el llamado al que estás respondiendo casi instintivamente, a los avisos centelleantes de rebaja, último día o  te dices, lo llevo porque lo voy a necesitar.

Así pues, la verdadera necesidad a pasado a ser la última de nuestras prioridades.

¿ Alguien ha Sufrido para Tener Esto en mis Manos?

Estamos aturdidos por por todo ruido que habla de compra, lleva, te hace estar/ver mejor, etc, que hemos desconectado de ese sentir solidario y pensar en el otro a nivel de consumo.

Regalas felicidad a quienes amas a través de productos, pero al tiempo ese mismo producto hace infeliz a otro en algún lugar del mundo, porque ha sido bajo condiciones injustas.

Un Hábito que el Tiempo Hará Sencillo!

Si es verdad, al principio, ante un impulso de comprar tendrás que hacer un esfuerzo consciente por acompañarte de estas tres cuestiones, pero comprobarás con la repetición y el tiempo, que te surgirán con toda naturalidad. 

Mira otras preguntas o elige las propias, lo importante es romper la inercia

1- ¿Aporta verdadero valor a mi vida?

2- ¿Me hace feliz por otras razones?

3- ¿Qué emoción me genera no tenerlo ahora?

4- ¿Cambia significativamente mi vida ese producto o servicio?

Entonces pasarás de ser objeto pasivo a activar tu súper poder como consumidor consciente, sustentable, amigable, ecológico, verde, etc, con el nombre que quieras, pero llevalo a la acción, te sentirás haciendo tu pequeño gran aporte, dejando un lugar mejor para tí y tu descendencia.

Ahhh, y dejarás de sentir que otros te dicen, determinan tu Necesidad y Deseo  =).

Tendrás claro qué te mueve a la acción.

¡Espero que me lo cuentes!

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